Carlos Ramírez es bombero desde hace 30 años e integra el cuartel del Cuerpo de Bomberos Voluntario de San Salvador, y debido a su especialización es parte de la Brigada Forestal de la provincia
Este fin de semana, junto a David Satto, asistieron a sofocar el incendio de la Isla Cambacua en C. del Uruguay “donde trabajamos en conjunto con los otros cuarteles en una tarea muy difícil porque es complicado hacerlo en una zona de pajonales. Además, no se puede llevar muchas cosas y se dificulta por el terreno que tiene bañados. A todo hay que hacerlo caminando, tratando de hacer contrafuego”, explicó Ramírez en diálogo con LA SEMANA.
Ramírez es brigadista e integra el equipo provincial. Por eso también fue convocado por el Plan del manejo del fuego de la nación para trabajar en los incendios en la zona de Islas en Victoria.
En este caso es un incendio muy grande con muchos focos y se hace difícil trabajar. Se trabajó con aviones hidrantes se pudo propagar los focos ígneos.
“Todo los que pensamos como bomberos tenemos vocación”, destacó Ramírez al preguntarle del porque tanto tiempo como bombero. Hace muchos años que estamos y la intención es estar hasta donde se pueda apoyando a los que vienen de abajo. Eso es lo más importante que tiene un bombero con muchos años en la institución.
Ramírez agregó que “los que estamos en esto sabemos que a veces se pasa muy mal. Pero con el tiempo uno va ganando en experiencia por la presencia en numerosos siniestros en conjunto con bomberos de la provincia y de otras ciudades del país. Todo lo que uno vive en esas situaciones se las traslado a los muchachos en el cuartel para que en el día de mañana, de llegar a tener que pasarlo, tengan una idea de cómo actuar”.
De las situaciones más peligrosas que le tocó vivir, indicó que son “los incendios forestales, como los que tuvimos que afrontar estos días, donde el viento complica el trabajo. Cuando salimos rogamos que no nos pase nada”.
“Sabemos que en esos lugares es muy difícil desarrollar la tarea por el fuego y el peso de los elementos que tenemos que llevar, entre ellos herramientas de sapa, una mochila con 20 litros de agua en la espalda. Eso incide en el desgaste físico de todos los integrantes de la brigada”, recordó Carlos Ramírez.
“Gracias a Dios no he tenido mayores problemas en los siniestros, solo algunos bomberos han tenido poco de asfixia por el humo, pero nada más”, dijo.






