Según un informe enviado a la jueza de Ejecución de Penas Cecilia Bértora, el módulo especial donde cumplen condena Sergio Urribarri, Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera cuenta con aire acondicionado, cocina propia, celdas individuales y monitoreo continuo por cámaras de seguridad.
Las condiciones de detención de los condenados Sergio Urribarri, Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera en la Unidad Penal N° 9 de Gualeguaychú fueron calificadas como “óptimas”, de acuerdo con una inspección realizada por el Comité Provincial para la Prevención de la Tortura, el delegado penitenciario Pablo Ronconi y el fiscal Martín Scattini. El relevamiento fue elevado a la jueza de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Paraná, Cecilia Bértora.
El informe detalla que los tres detenidos ocupan un sector refuncionalizado que originalmente funcionó como área de salud durante la pandemia. Se trata de un espacio exclusivo para personas políticamente expuestas, monitoreado con cinco cámaras de video las 24 horas y sin contacto directo con el resto de la población carcelaria por razones de seguridad.
Celdas individuales, climatización y espacio común
El sector cuenta con un pasillo central amplio que distribuye el acceso a celdas individuales de 6.75 m² (2.25 x 3 metros), equipadas con cama, colchón y mobiliario básico. Las instalaciones disponen además de cuatro baños completos con agua caliente e iluminación y ventilación natural.
Debido a que el módulo cuenta con unidades desocupadas, los tres internos utilizan otros espacios para actividades cotidianas:
Cocina y comedor: Equipados con electrodomésticos para la preparación de alimentos, mesa, sillas, televisor y mobiliario básico.
Depósito: Utilizado para almacenar víveres y productos de limpieza.
Climatización: El sector dispone de un equipo de aire acondicionado frío/calor.
Según el Comité, estas instalaciones cumplen adecuadamente con los estándares mínimos fijados por el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura.
Reclamos por patio, alimentación y atención médica
Durante las entrevistas personales mantenidas con las autoridades, los detenidos abordaron diferentes aspectos de su estadía:
Salidas al aire libre: Los internos señalaron que no cuentan con patio propio y que solo circulan por el pasillo central, situación que Urribarri definió como un «régimen de confinamiento». No obstante, la dirección del penal confirmó que en los próximos días quedará habilitado el acceso a un patio interno exclusivo.
Seguridad interna: Coincidieron en que se sienten más seguros en este sector exclusivo que en el pabellón común previo, aunque manifestaron recibir agresiones verbales de otros internos cuando deben transitar hacia el área de visitas familiares.
Alimentación y salud: Los tres consumen alimentos provistos por sus familias que cocinan en el módulo. Pedro Báez mencionó que padece diabetes y celiaquía, expresando su preocupación por la contaminación cruzada, aunque confirmó que dispone de la medicación correspondiente enviada por la obra social OSER. Por su parte, Urribarri señaló que recibe atención psiquiátrica de forma virtual, modalidad que no le resulta del todo satisfactoria debido a la falta de profesional presencial en el establecimiento.
Comunicaciones e higiene: Disponen de teléfonos móviles básicos provistos por el Servicio Penitenciario para llamadas libres con sus abogados y allegados, y no registran inconvenientes en la recepción de sus visitas familiares en el salón general.




