Alarma en el sector arrocero por los costos de producción

La actual campaña 2025/26 arroja datos alarmantes para el motor productivo de la provincia. Con una caída del 15% en la superficie sembrada y una relación insumo-producto históricamente desfavorable, los productores advierten por el impacto social en ciudades como San Salvador.

La producción de arroz en Entre Ríos atraviesa uno de sus momentos más críticos. Lo que comenzó con una oferta de agua adecuada para la siembra de 54.000 hectáreas, se ha transformado en un escenario de asfixia económica para los agricultores que hoy encaran el tramo final de la cosecha. Según datos de la Asociación de Plantadores de Arroz de Entre Ríos, los costos de producción se han disparado mientras que el valor de la mercadería final retrocede, dejando al sector en una situación que califican como «caótica».

La trampa de los costos Enrique García, presidente de la entidad, detalló que el impacto del conflicto bélico internacional en el precio de los combustibles fósiles ha sido el golpe de gracia. «El arroz demanda mucho fertilizante nitrogenado, fosforado y potasio, todos derivados del petróleo. Hoy se ha acrecentado casi en un 30% el valor en kilos de arroz necesarios para producir una hectárea», explicó el dirigente.

La comparación con los registros históricos es elocuente. Mientras que en los ciclos más difíciles la relación era de cinco a seis kilos de arroz por cada litro de gasoil, actualmente se requieren más de nueve kilos para costear el mismo litro de combustible. A esto se suma el encarecimiento del bombeo de agua, vital para los campos entrerrianos que, a diferencia de los correntinos, dependen mayoritariamente de este sistema de riego.

Rindes imposibles La rentabilidad parece haberse vuelto una meta inalcanzable. García señaló que, con la estructura de costos actual, el rinde medio necesario para equilibrar las cuentas debería ser de 12.000 kilos por hectárea, cuando el promedio provincial se ubica en los 8.000 kilos. «Es decir, tendríamos que producir un 50% más, algo totalmente imposible», sentenció.

Mientras los insumos suben, el precio de la tonelada de arroz ha sufrido una volatilidad que perjudica al productor: de los $310.000 alcanzados en febrero, el valor cayó a $240.000 en la actualidad, quedando incluso por debajo de los valores de noviembre pasado, sin contar el impacto de la inflación general.

Impacto en la economía regional La preocupación trasciende las tranqueras de los campos. La reducción del área sembrada ya se traduce en un menor movimiento de camiones y mano de obra. San Salvador, cabecera de la industria molinera, es el epicentro de este temor. La inversión necesaria para una hectárea de arroz supera los 2.500 dólares, una cifra sideral comparada con los 500 dólares que requiere la soja.

Ante este panorama, la dirigencia ya inició gestiones con el ministro Bernaudo y el Gobierno provincial. «Disponemos de la mercadería y de los compradores, pero falta destrabar cuestiones logísticas y comerciales para que el arroz llegue a destino», afirmó García, quien concluyó con un llamado a la unidad: «Vamos a tener que buscar una salida en conjunto; acá nadie se salva solo», terminó afirmando.