Con orden, consenso y eficiencia, Jorge Zambón transformó la gestión municipal en San Salvador. Consciente de que el camino hacia los objetivos es largo y requiere paciencia social, busca dejar atrás años de políticas de dádivas para construir un municipio moderno, transparente y participativo.
Jorge Zambón: del consenso a la acción, un municipio que se transforma
En dos años y dos meses de gestión, el intendente Jorge Zambón ha marcado un rumbo distinto en San Salvador. Su estilo político se caracteriza por el orden administrativo, la inversión estratégica y la apertura al consenso, dando identidad a su equipo y promoviendo la participación de todos los actores sociales.
Orden y transparencia
La cancelación de deudas heredadas fue uno de los primeros logros, liberando recursos para nuevas inversiones. La digitalización de procesos y la implementación de ordenanzas claras en subsidios y compras públicas reforzaron la transparencia y aumentaron la recaudación, mostrando un municipio más eficiente y responsable.
Despolitización y participación
Zambón gobierna con criterios técnicos, dejando de lado disputas partidarias. Su liderazgo se basa en el consenso y en dar libertad a su equipo, evitando personalismos y fortaleciendo la participación activa de concejales, funcionarios y vecinos. Este enfoque permitió que las decisiones se construyan colectivamente, generando un clima institucional más estable y plural.
Inversión en parque automotor y obras públicas
La renovación del parque automotor fue un paso clave: los vehículos más nuevos tenían más de diez años y estaban deteriorados. Hoy, con inversión sostenida, el municipio cuenta con maquinaria y transporte renovados. En obras públicas, se reconstruyeron calles con abovedado, cunetas y desagües, dejando atrás años de soluciones parciales con ripio. Este cambio estructural refleja una gestión que busca resolver problemas de raíz.
Reestructuración de eventos y eficiencia en recursos
Los corsos gratuitos y organizados directamente por el municipio quedaron atrás. En esta gestión, se transfirió la organización a los clubes, con un acompañamiento mínimo en iluminación y cortes de calles. Así se redujo el gasto público y se fortaleció la participación comunitaria. En contraste, el último San Sabores fue un éxito: se cambió la fecha y se organizó con una grilla económica, permitiendo que todos disfruten sin que represente un gasto extraordinario para la municipalidad.
Planta de reciclado y compromiso ambiental
La gestión también puso en valor la planta de reciclado, que había estado relegada durante años. Se reorganizó su funcionamiento, se realizaron ventas periódicas de material reciclado y se impulsaron campañas de concientización como “Suma tu envase, sumate al cambio”. Esto permitió que el municipio no solo reduzca costos, sino que también genere ingresos y fortalezca la conciencia ambiental en la comunidad.
Desarrollo social y administración responsable
El área de Desarrollo Social aborda cada caso de manera individual, buscando soluciones reales para quienes verdaderamente lo necesitan. Las compras de insumos, mercadería y herramientas se realizan de forma controlada, evaluando presupuestos y garantizando ahorro para inversiones de mayor envergadura.
Proyección hacia el futuro
Entre los desafíos próximos, se destaca la obra de cloacas, que busca dejar atrás décadas de desinversión en infraestructura básica. Este proyecto representa un paso fundamental para mejorar la calidad de vida de los vecinos y consolidar el desarrollo urbano de San Salvador.
Orden y realidad: el desafío pendiente en la gestión de Jorge Zambón
La gestión de Jorge Zambón en San Salvador se ha distinguido por el orden administrativo y la eliminación de excepciones que durante años generaron desorganización y desigualdades. Hoy las reglas son más claras y se aplican con mayor uniformidad, fortaleciendo la transparencia y la previsibilidad.
Sin embargo, en todo proceso de transformación aparece un nuevo desafío: lograr que la norma dialogue con la realidad. La eliminación de excepciones, aunque necesaria para ordenar, también ha generado rigideces en ciertos casos donde la dinámica productiva y social exige análisis más específicos.
La ciudad crece y el sector privado demanda mayor agilidad. Allí radica el equilibrio pendiente: sostener el orden sin perder flexibilidad estratégica. No se trata de volver a la discrecionalidad del pasado, sino de evaluar situaciones puntuales con criterio técnico y visión de desarrollo.
Conclusión
San Salvador atraviesa una etapa de transición: de un modelo basado en la discrecionalidad hacia uno sustentado en reglas claras y administración responsable. El desafío actual no es volver atrás, sino encontrar el equilibrio entre la firmeza normativa y la flexibilidad estratégica.
Ordenar fue el primer paso. Ahora, el próximo desafío es adaptar ese orden a la realidad dinámica de la ciudad, para que el crecimiento privado y el desarrollo urbano puedan avanzar con reglas claras, pero también con sensibilidad y visión de futuro.
Julián Paltenghi, concejal.





