En la Sala San Martín se llevó a cabo una charla abierta en el marco de los preparativos para el centenario del Templo Torá Moshe. Durante el encuentro, los disertantes Pascual Rivelis y la historiadora Marta Nikel compartieron un valioso repaso sobre la llegada, el desarrollo y el rol institucional de la colectividad judía en San Salvador a comienzos del siglo XX.
A diferencia de los asentamientos exclusivamente agrícolas impulsados por la Jewish Colonization Association (JCA), la migración que se afincó en el casco urbano local entre 1920 y 1940 tuvo un marcado perfil prestador de servicios. Este grupo dinamizó la economía del pueblo con comercios de ramos generales, proveedurías, talleres de herrería, constructores y profesionales de la salud que asistían a toda la zona de influencia.
Arraigo urbano y construcción del templo
Las investigaciones presentadas precisaron que los primeros títulos de propiedad a favor de familias judías datan de 1908, tras operaciones de compra directa a Aurora Saint Sauver de Malarín. Con el correr de los años, el crecimiento demográfico se alimentó de la migración interna desde colonias agrícolas vecinas como López y López Berro.
El desarrollo comunitario derivó en la creación de la Asociación Israelita de San Salvador en 1923, entidad que adquirió a Francisco Malarín los terrenos para la sede social y religiosa. La construcción del Templo Torá Moshe se ejecutó entre 1923 y 1925, bajo la dirección edilicia de Luis Galvarini y los trabajos de herrería del artesano Slutzky. Finalizada a fines de 1925, la obra se convirtió en el pilar identitario que terminó de afianzar el arraigo de la colectividad en la ciudad.




