Emotivo homenaje al grupo folclórico “Ñandubay” en una noche colmada de recuerdos y nostalgias
La Sala San Martín fue el escenario de un encuentro profundamente emotivo, donde la música local volvió a unir las voces, las vivencias y las trayectorias de sus emblemáticos integrantes. Familiares, amigos y vecinos acompañaron un reconocimiento que tocó las fibras más íntimas de la comunidad.
Hay canciones que no terminan cuando se baja el telón, sino que quedan habitando de forma permanente en la memoria colectiva, en la emoción compartida y en el corazón de un pueblo. Bajo esa premisa se vivió en la Sala San Martín el esperado homenaje al Grupo Folclórico “Ñandubay”, una noche donde la música popular volvió a reunir las voces, los recuerdos y las ricas historias de Alberto Jorge “Bochón” Lagos, Martín Santos, José “Zurdo” Barboza, Alfredo Catalino “Canilla” Cáceres y Elvio Marcelo Galeano.
Con el principal recinto cultural de la ciudad colmado en su capacidad, familiares, amigos y vecinos se dieron cita para acompañar un encuentro que estuvo atravesado de principio a fin por la sensibilidad. A lo largo de la velada se compartieron anécdotas memorables, se revivieron aquellas canciones que marcaron una época y, por momentos, el ambiente pareció suspender el paso del tiempo para volver a abrazar tantos años de peñas, festivales y caminos recorridos.
Un aplauso hecho abrazo colectivo El encuentro regaló un instante de profunda emotividad cuando los familiares de los músicos subieron al escenario, momento en que el cerrado aplauso del público se convirtió en un verdadero abrazo comunitario. Del mismo modo, se vivió un clima de especial respeto y gratitud al recordar a aquellos integrantes del grupo que ya partieron físicamente, pero que continúan presentes en cada melodía y en cada rincón de la memoria que «Ñandubay» supo sembrar con su arte en San Salvador.
Sobre el tramo final de la noche, se procedió a la entrega de reconocimientos oficiales a los músicos y sus familias en virtud de su destacada trayectoria y su invaluable aporte al acervo cultural de nuestra región.
El evento dejó flotando en la comunidad una certeza compartida: mantener viva la historia y la memoria de nuestros artistas locales es, en definitiva, la mejor manera de resguardar nuestra propia identidad. Porque hay artistas que simplemente dejan canciones, pero los integrantes de “Ñandubay” supieron dejar una huella imborrable.







