06/11/2026 07:39

Pesar en San Salvador por el fallecimiento de Héctor Comar, histórico ferroviario y propulsor de la memoria local

La comunidad de San Salvador despide con profundo pesar a Héctor Miguel Comar, quien falleció este jueves 5 de noviembre de 2026 a la edad de 73 años. Con una destacada trayectoria de casi 25 años en el servicio ferroviario de la estación local y la región, Comar fue una figura clave en la preservación de la historia del riel, habiendo sido uno de los grandes impulsores del Paseo de la Estación y del Museo del Ferrocarril.

En reconocimiento a su incansable compromiso, dedicación y valioso aporte ad honorem, la comisión organizadora del espacio histórico designó en su momento con su nombre a una de sus principales dependencias: la Sala Héctor Ángel Comar.

 

Una vida sobre los rieles

La vocación de Héctor Comar con el mundo ferroviario comenzó desde su adolescencia. Con apenas 17 años, el 16 de mayo de 1972, presentó una nota formal al Departamento de Tráfico Concordia solicitando permiso para practicar el movimiento de estación y aprender las reglamentaciones. Aunque la respuesta oficial inicial fue negativa por cuestiones normativas, continuó formándose de manera constante con el apoyo de los auxiliares de la época.

Su oportunidad llegó el 20 de abril de 1973, cuando ingresó como changarín eventual para cumplir funciones de auxiliar de segunda. Desde allí inició una extensa carrera que lo llevó por diversos puestos: cambista, dependiente de encomiendas y cargas, boletería, auxiliar en Concordia, hasta llegar a desempeñarse como jefe de estación y operador de control de trenes en Basavilbaso. En total, sumó más de 20 años de servicio efectivo, a los que se agregaron cinco años de práctica ad honorem. Su ciclo operativo concluyó en octubre de 1992, al acogerse al retiro voluntario durante el proceso de privatización de la empresa.

Testigo del esplendor comercial e industrial de San Salvador

En una emotiva entrevista concedida a LA SEMANA, Comar recordaba con precisión la época de oro del tren de carga y su estrecho vínculo con el crecimiento económico de nuestra ciudad. Evocaba cómo los convoyes arribaban cargados de insumos y mercaderías para comercios emblemáticos: fardos de ropa para tiendas como La Chaqueña, Favio Achur, La Mosca Blanca, Casa Viñer, León Hojman, Bazar Gueler y Julio Seiger; repuestos para Moscovich Hnos., Aisicovich, Pablo Pohl, Paoloni Hnos. y Minuchin Najenson y Cía.; así como frutas y verduras para Israel Salkin y José Puede, o la levadura destinada a las panaderías Sol de Mayo y Berlian.

De igual manera, remarcaba el rol agroindustrial de la estación local, desde donde se despachaba arroz de exportación con destino a Irak y Bolivia —procedente de la Cooperativa Arrocera San Salvador, Marcos Schmukler, Molinos Ala y Molinos Río de la Plata—, además del transporte de cáscara de arroz en bolsa hacia la provincia de Buenos Aires y la carga de ganado proveniente de los remates de La Arizona.

Otra imagen con todos los trabajadores ferroviarios de la Estación San Salvador en 1985.

El rescate de la historia

Tras su retiro de la actividad ferroviaria, entre los años 2001 y 2003 se puso al frente del proyecto de recuperación del predio para la creación del Paseo de la Estación y el Museo del Ferrocarril. De forma totalmente desinteresada y ad honorem, coordinó labores de parquización, limpieza de vías, sereno y mantenimiento, garantizando que las futuras generaciones sansalvadoreñas conocieran las raíces de su pueblo.

Su partida deja una marca imborrable en la memoria colectiva de San Salvador y en el corazón de la familia ferroviaria de la región.