Uno de los atletas más queridos por su humildad y forma de correr es Miguel Angel Ramírez, conocido popularmente como “Peñita”. En diálogo con LA SEMANA recordó sus comienzos como futbolista en Progreso y su retiro con la camiseta de Santa Teresita.
Pero cobró notoriedad en el atletismo, que le abrió las puertas para correr varias pruebas importantes y llegar a conocer lugares impensados.
El atletismo le dio grandes alegrías, llegando a correr 10 maratones de 42 kms., incluida el cruce de los andes en Mendoza y otra en Chile donde ganó la prueba por equipos. Nació el 12 de junio de 1962 y hoy con 58 años es uno de los mejores atletas de San Salvador.
-Contanos cómo empezaste a hacer deportes, de chico digamos.
-A los 15 años empecé, a hacer fútbol, en la reserva del Club Progreso. Después seguí hasta llegar a primera, a los 31 años me retiré. Jugaba con los veteranos después.
-¿Te acordás de tus compañeros, quiénes fueron los técnicos?
-Fueron muchos los técnicos que he tenido, y jugadores de compañeros, que jugaban bien. A mí me gustaba porque sabían que eran los mejores del barrio. De técnico lo tuve al Tucumano Salazar, al Toti Risso.
Yo jugaba de 10, a veces me tiraba de 11, de cuarto volante.
El fútbol me gustaba de chico, yo practicaba en la cancha municipal, que está el Barrio Centenario. Todas las tardecitas iba, ahí me entrenaba, ahí empecé a jugar.
-Jugaste solo en Progreso o también en algún otro club.
-Pasé a Santa Teresita, un año que me dieron a préstamo. En Progreso jugué en la Liga Zonal.
-Y en el atletismo, ¿cómo fue que incursionaste?
-Empecé a los 31 años, cuando dejé el fútbol. Empecé el 13 de diciembre, ahora cumplí 26 años de carreras. Empecé en el Club Ciclista Unidos, cuando se corría atletismo barrial, yo no sabía, me entreveré ahí y salí. Después me tomaron confianza para correr en la provincia. El primero que confío en mí fue Ramón Viera, de la Teté Viera, y me empezaron a llevar. Ahí empecé con la Maratón de Reyes, fue la primera vez que corrí. Así empecé y me gustó, ya estaba entreverado entre los primeros. Corrí con todos los de elite, todos los mejores.
-A propósito del Maratón de Reyes, ¿qué te produce correrla, cuáles son las sensaciones?
-Cuando corro la de Reyes me gusta ver tanta gente, mucha, más de 4 o 5 mil, nunca había visto tantas personas, pero es brava, es un duro circuito, más duro es el circuito de Concordia que el de otras partes.
-El atletismo te ha permitido correr en muchos lugares del país.
-La primera que me llevaron, la gente de Concordia que me invitó, fue a distintos lugares de la provincia. Pasaban por acá y me llevaban a Paraná, también a Mar del Plata, donde anduve lindo. Era un maratón, 42 kilómetros, que fue la primera vez que los hice, no sabía cómo correrla, pero me entreveré lindo.
Fue la primera de 42 kilómetros que hice y salí 3º. Ahí me “corrieron” el circuito, que me hicieron volver. Quedó el recuerdo, salí 3º, llegué bien por lo menos. Venía 1º, lejos de los otros, me hicieron volver, pero nada que ver, yo iba bien por el circuito, y después tuve que hacer de vuelta el mismo trecho. Yo sabía como era el circuito, estaba todo marcado, no había banderilleros, un chaqueño o mendocino me dijo que volviera para atrás que estaba mal el circuito, pero nada que ver, ahí me comieron la carrera. Hice 2 horas 41 en mi primera carrera de 42 kilómetros.
-Sin haberte preparado para esa distancia.
-No, yo corría carreras cortitas, de 10 nomás.
-Antes de correrla ¿qué pensabas, que ibas a llegar, que iba a ser dura? Porque de 10 a 42 hay mucha diferencia.
-Yo estaba bien bien para 10, sabía más o menos los kilómetros que iba recorriendo, iba midiendo, no dejaba que los otros se me fueran tampoco. Como corrían los de 10, de 21 y de 42, iba solito yo, ni pensaba que iba a llegar a la meta, como se corría todo en la costanera, la emoción que me dio. La gente de Concordia me ayudó mucho, por los calambres, era la primera vez que corría esa distancia. Me acalambré en la llegada, mucha humedad, llovizna y calor, la humedad te mata en los últimos dos kilómetros, ahí tenés que aguantártela como puedas.
-También fuiste a Mendoza, al Cruce de los Andes…
-Primero fui a San Juan, donde se largaba, con la gente de la selección de Entre Ríos. Ahí me dejaron para los últimos 42, para la llegada en Mendoza. Anduve bien, fue mi primera experiencia en el Cruce, mucho calor, más de 45 grados, además de mucha altura.
Ahí corrí con el famoso, de Concordia, Toribio Gutiérrez, con ese me tupí, me entreveré. Los primeros 5 km iba adelante, después a los 10 más o menos, me cruzó. Después me mantuve, la gente de Concordia me iba alentando y ayudando con agua, era brava por el calor y la llegada muy brava, los últimos kilómetros, había una altura que ni me imaginaba.
Era más joven yo, después van pasando los años y cuesta más correrla, se va sintiendo el esfuerzo.
-Alguna otra carrera importante que hayas corrido también.
-El Cruce a Chile también. Esa fue de noche, me llevaron de San Juan, pasando a Chile, a un hotel. Y de ahí en trafic hasta la largada, en Prefectura. Se largaba a las 8 de la noche, nunca había corrido de noche 42, era medio brava también, de noche, donde uno no conoce, me guiaba por las líneas blancas en la ruta, había un aparatito con luces rojas que iba adelante. Anduve lindo, gané esa carrera, fue en 2001. 3 horas eché, de las 8 hasta las 11 de la noche, todo en Chile, la primera posta, eran 12. Todos corrían 42, eran tres días. Se largaba el viernes de noche y se llegaba el domingo a la tarde.
Para esa carrera me llamaron de la selección de San Juan porque yo había andado bien ahí. llamaron a la gente de Concordia preguntándoles si quería correrla. Bueno, le dije yo. El miércoles me fui a Concordia, éramos cuatro, fuimos en colectivo hasta San Juan.
-¿Qué anécdotas o recuerdos te quedaron de esa época?
-Recuerdos me quedaron todos, hice 10 maratones de 42 km. Después ya corrí de 21.
-Luego de la primera de 42 ¿qué hiciste, cómo te preparabas?
-Hacía fondo, a veces hacía 25 km, 28, pero no sabía cómo era. Me entrenaba solo, no tenía ningún profesor, nada, todo por fuera de la ciudad corría y así me iba guiando los kilómetros entrenaba en las calles de piedra de San Salvador o me iba para Jubileo o para el lado de Campos, para saber los kilómetros que hacía, para adaptarme.
-Fuera del país, además de Chile, ¿dónde corriste?
-En Uruguayana, Brasil. Hice 21k, salí 4º en la categoría. También fui a Punta del Este, corrí 10 km, esa se corre de noche. Ahí están los mejores, keniatas y de todos lados, Brasil, ahí corren todos, mucha gente, no sé cuántos miles de personas hay.
-¿Qué atletas te gustan, te han llamado la atención, más allá de Toribio Gutiérrez que lo nombrabas?
-Hay mucha gente, están los keniatas, los italianos, españoles, algunos que corren la de Reyes, los brasileros también, que andaban en punta. Ahora no los veo a los brasileros en la de Reyes, ahora está Federico Bruno, Molina de Rosario, andan bien, son veloces para los 10 km, los dos han corrido 42, pero les ha costado, no es fácil correr 42.
-Para viajar a todos lados ¿cómo hacés, como solventás los gastos, recibís ayuda?
-Hablo con la gente para hacerle publicidad, hablo con la Municipalidad, más o menos así voy solventando un poco los gastos, también para la comida, tenés que comer comidas especiales para ir bien preparado, para una carrera buena.
-Vestimenta, zapatillas, ¿cómo hacés para conseguirlas?
-La vestimenta el año pasado me la compró la Municipalidad, a veces me ayuda el gimnasio, todas las chicas que van al gimnasio Aerobic Fitness, que tiene la profesora Verónica Govi, eso me ayuda un montón. Cuando no tenía pantalón, ella juntaba y me compraba.
Fuimos a correr a Chile, salí en la revista Cuerpo y Mente en Deportes, que salen todos los atletas, todos los que corren maratón. Ahí me vio Verónica Govi, no sabían quién era yo, me llamaron que vaya hablar, que me habían visto en la revista. Ahí me empezó a dar el gimnasio gratis. Ahí hago bicicleta, todo liviano primero, pesas no es mucho, todo livianito.
-Los trofeos, que son muchos, ¿dónde los tenés?
-Los tengo en el gimnasio, todos, en casa ya no caben más. No sé cuántos tengo, de los años que he corrido hasta ahora no sé. Todos me pedían trofeo y se los daba, se los regalaba, o alguna foto. Después ya no regalé más, los dejé en el gimnasio, en las vitrinas.
-¿Pensás seguir varios años más?
-Tengo 58 pienso seguir hasta que me dé el físico, el cuerpo, es lo que me gusta, hacer esto. Este año corrí dos carreras nomás, por la pandemia, que se cortó todo.
-Volviste a entrenar ahora…
-Paré un tiempo, paré tres meses. Ahora empecé de vuelta. Se siente el parate, ahora vengo agarrando ritmo más o menos, pensando en correr la última acá en San Salvador. Este año solo corrí la de Reyes y la de Federal. En la de Reyes en mi categoría salí 3º y en Federal gané la categoría. Venía haciendo podio, me venía manteniendo del otro año. en 2019 yo quería descansar, pero la profesora no quiso, quería que siguiera. Ahora sí descansé, tres meses.
-¿Alguna lesión importante en todos estos años?
-El tobillo, algunas lesiones musculares, ya están medio gastados, pasado de entrenamiento. Muchas carreras te exigen, las carreras de 10, la de 21 no es tanto, la de 10 sí, te exige más velocidad, digamos. La de 21 no, te van llevando los kilómetros.
-Para el final tenés la oportunidad de acordarte de quienes te ayudaron, además de quienes mencionaste…
-Lo que hice ya lo hice, todo lo hago por el deporte. Agradecer a toda la gente que me ayudó, que me acompañó todos los años, en especial a Silvina Noir de Paoloni, ella siempre me dio una mano grande para viajar lejos, nunca me dijo que no, también le he regalado trofeos.





