21/07/2026 18:36

Murió el Padre Marcelo Krenz: El recuerdo de un sacerdote dedicado hasta sus últimos días a la comunidad

En la tarde de este martes 21 de julio, la comunidad de San Salvador recibió con profundo pesar la noticia del fallecimiento del presbítero Marcelo Krenz, a los 91 años de edad.

A pesar de encontrarse técnicamente jubilado y eximido de responsabilidades pastorales obligatorias, el Padre Marcelo continuó brindando su valiosa colaboración en la Parroquia Santa Teresita, caracterizándose hasta el último momento por su vocación de servicio, su humildad y su permanente cercanía con los fieles locales. Incluso era el representante de la Parroquia en la mayoría de los actos públicos.

Meses atrás, el sacerdote había sufrido un cuadro de salud complejo a raíz de un accidente doméstico, tras sufrir una caída al salir del baño. En aquella oportunidad, debió ser trasladado de urgencia al Sanatorio Concordia, donde fue intervenido quirúrgicamente. Si bien continuó con la rehabilitación en su domicilio, su estado general se fue debilitando hasta desencadenar su deceso en la tarde de hoy.

 

Su huella física y espiritual en la ciudad es imborrable: el Padre Marcelo fue el gran impulsor y hacedor de la Capilla San José, erigida en el predio de la Escuela N° 113.

 

El recuerdo de su vocación y el llamado de Dios

Al cumplir los 90 años de vida, el sacerdote fue homenajeado con misas de acción de gracias tanto en la Parroquia Santa Teresita como en la propia Capilla San José. En aquella oportunidad, en un conmovedor testimonio rescatado del archivo de LA SEMANA, el religioso rememoró cómo nació su vocación:

“En una peludeada en bicicleta fue cuando el Señor me dijo ‘yo te quiero de sacerdote’. Pasé tres días sin dormir y sin comer, hasta que hablé con el párroco de Chajarí en ese momento, el Padre Gallay. Me dijo que si era así habláramos con el Obispo, Monseñor Ricardo, quien luego de escucharme me pidió elaborar un proyecto para retirarme de la congregación Marista y preparar mi ingreso al sacerdocio”, recordaba con precisión.

Tras una vida entregada a la Iglesia, su llegada a San Salvador se dio pasados los 70 años, momento en que muchos planean el descanso: “A los 75 años me retiré como Párroco y lo consulté con el Obispo, que me dijo: ‘Seguí que estás bien’. A los 76 le volví a recordar mi edad y me preguntó qué problema tenía… ‘Ninguno’, le dije. A los 78 presenté formalmente la renuncia, pero me respondió: ‘Te voy a mandar a San Salvador con un trabajo bien concreto: ir a confesar’”.

Aquel aniversario de los 90 años no solo fue un momento de gratitud rodeado de sacerdotes y feligreses, sino también la muestra de un espíritu que nunca se detuvo. En esa misma celebración, además de pedirle a Dios “un año más de vida”, el Padre Marcelo soñaba con concretar su último anhelo comunitario: la construcción de un aula para la enseñanza de catequesis en la Capilla San José.

San Salvador despide hoy no solo a un sacerdote, sino a un guía espiritual que eligió la ciudad para entregar sus últimos años de amor y fe.

 

La despedida de la Parroquia

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