Los precios de los combustibles caen en todo el mundo, salvo en Argentina

El descenso del Brent ya impacta en los importes que pagan en Estados Unidos y Brasil. Bajan en países productores de la región. Aquí no se mueven.

El lunes “negro” del petróleo WTI (de producción estadounidense) pasó. Pero ahora el desplome alcanza al petróleo Brent, que es el utilizado en la Argentina para determinar el precio de los combustibles. El barril de esa variedad se ubicaba cerró el miércoles cerca de US$ 21. Hace un mes, estaba en torno a los US$ 29.

Los precios de los combustibles, tanto aquí como en todo el mundo, se miden por el Brent. Y ahora sí están empezando a caer fuerte. En los Estados Unidos, donde los importes divergen mucho según las diferentes regiones, ya hay consumidores pagando a menos de US$ 1 por galón (casi 4 litros). Eso implica cerca de 25 centavos de dólar por litro. Al tipo de cambio oficial, sería el equivalente a menos de 17 pesos argentinos por litro. De todas formas, el promedio estadounidense está en torno a los 60 centavos de dólar por litro ($ 40 al cambio oficial).

Si Argentina hubiera persistido en alinearse con los “precios internacionales” -un camino que inició la administración de Mauricio Macri, pero que luego se discontinuó-, el país tendría que estar pensando en una reducción de precios. Pero el país optó por la estrategia de manejarse con parámetros propios, para cuidar la producción y la recaudación de las provincias. Además, la carga impositiva en combustibles local supera al resto de la región.

En ese sendero, es poco probable que haya disminución de importes en los surtidores, al menos en el corto plazo. Las estaciones de servicio informaron que las ventas de naftas cayeron un 34% en marzo, en relación a febrero de este año. Estiman que el impacto de la economía en cuarentena por la pandemia puede llegar a generar una baja del 88% en los despachos de surtidores.

“Hablar de baja de precios en un contexto donde cae 70% el despacho de combustibles es suicida”, afirman los ejecutivos del sector en referencia a la caída por la pandemia. «Hay un desbalance, la industria produce más de lo que la demanda requiere y eso provoca debilidad», contextualizó Aranguren.