En la imagen el equipo de Sportivo de 1992, con Joe Pace ex NBA.
Parados: Daniel Eckerdt, Joe Pace (Ex NBA), Eduardo Jacobo, Fabián Luggren, José Luis Loker, Fabián Arroniz, Ríos, Pedro Suen. Abajo: Juan Toriani, Guillermo Fomento, Domingo Rodríguez, Sixto Enrique y Marcos Suen.
El próximo viernes el Club Sportivo San Salvador celebra sus 75 años de vida, y en La Semana queremos recordar hechos y sentimientos de este acontecimiento, que ha tenido a lo largo de su historia vivencias inolvidables.
En esta entrega compartimos expresiones de Fabián Arroniz, ex jugador celeste, en oportunidad de vivir los 70 años de vida en el 2016.
Para mí la pasión por Sportivo empezó en el año 78 cuando vivía enfrente. Vine a la escuela primaria y vivía enfrente a lo de la familia Garnier y éramos los primeros en comprar la entrada para verlo a Sportivo. Vi el mejor básquet de su momento, repartí la pelota a los mejores equipos que tuvimos en la década del 70, del 80 que ganaban todos los campeonatos provinciales.
Venía a las prácticas y le repartía la pelota a Facundo, a Carlitos Pandiani, a Daniel Oliva, a Hipólito Fink, a tanta gente que era un placer verlos jugar. En ese momento tenía 12 años y soñaba con jugar en Sportivo. Era gordito, petiso y pensé que nunca iba a llegar a jugar en Sportivo.
Las vueltas de la vida me llevaron a Villaguay y me acuerdo como si fuera hoy cuando Pedro Suen habló con mi mamá para que me vuelva a San Salvador porque había crecido. Medía más de 1,90 y tenía 14 años y había crecido. Entonces me trajeron y pasé de repartir pelotas a ser parte de ese equipo. Ahí nació la pasión, el día a día. Jugamos la Liga Nacional, fuimos los protagonistas de la fundación de la Liga.
Fue siempre un orgullo decir soy hincha de Sportivo. Vivimos la etapa de la Liga, el primer extranjero que llegó a San Salvador, los caminos que recorrimos con un pueblo de 7.000 habitantes que fue a jugar a Santa Fe. Para nosotros era como estar en la NBA.
Después me tocó la etapa de estar acompañando, colaborando y apoyando a mi hijo.
Quiero sintetizar lo de Sportivo con una frase que no es mía, pero que la siento. Una persona puede cambiar su cara, su casa, su familia, puede cambiar de religión, pero hay una cosa que no se cambia que es la pasión, la Pasión Celeste, terminó diciendo Fabián Arroniz ante el cerrado aplauso de los presentes. Archivo La Semana / Fernando Rodriguez.




