En la tarde de este miércoles, la Parroquia Santa Teresita fue escenario de una multitudinaria y conmovedora Misa Exequial para despedir al sacerdote emérito Marcelo Krenz, quien falleció el martes a los 91 años de edad.
La ceremonia contó con el templo colmado de fieles y la presencia de una veintena de sacerdotes de la región, acompañados por el Obispo de la Diócesis de Concordia, Monseñor Gustavo Gabriel Zurbriggen, y el Obispo Emérito, Monseñor Luis Collazoul.
La predicación de la homilía estuvo a cargo del Pbro. José Luis Bogado, quien compartió la tarea pastoral junto al Padre Marcelo en San Salvador entre 2015 y 2019. En sus palabras, Bogado destacó los pilares del ministerio del sacerdote difunto:
Vida de fe y servicio: Su entrega larga, sencilla y alegre en favor de la comunidad.
El hogar como escuela de entrega: Su crianza entre 12 hermanos como pilar para comprender la fraternidad que aplicó en su sacerdocio.
Cercanía e incondicionalidad: Su vocación constante como confesor y consejero directo («Estate tranquilo que yo te voy a ayudar en todo»).
Sencillez y humanidad: Su capacidad de disfrutar lo simple y el testimonio de un hombre real que se dejó sostener por la gracia de Dios.
Legado espiritual: Dos máximas que resumen su mensaje: “Hacer las cosas con amor y con alegría, y el Señor nos dará la paz” y el llamado a la juventud: “Busquen a Jesucristo, el único que salva”.
Asimismo, expresaron unas sentidas palabras el actual párroco Aníbal Aguilera y el Padre Martín Bordet, quien también compartió labores pastorales con él en la localidad.
Al término de la celebración litúrgica, los restos del P. Marcelo fueron trasladados hacia el cementerio local en una extensa caravana de vehículos. Durante el trayecto, el cortejo se detuvo en la Capilla San José —obra impulsada y construida bajo su gestión—, donde fue recibido entre aplausos y muestras de afecto por la comunidad educativa de la Escuela N° 113 y los fieles del barrio.
San Salvador despide a un guía espiritual que dejó una huella profunda y un recuerdo imborrable en el corazón de toda la comunidad católica.





