Lidia Brunilda Mercedes Migueles, a quien todos cariñosamente llaman “Morocha”, cumplió el pasado viernes 12 de septiembre nada menos que 100 años. Un acontecimiento único que celebró junto a toda su familia, como a ella siempre le gustó: acompañada, rodeada de cariño y con el corazón lleno de recuerdos.
Su nieta, Silvana Odiard, compartió palabras que reflejan el sentir de toda la familia:
“Aunque su memoria y lucidez ya no son las mismas de antes, nosotros atesoramos sus palabras, sus consejos, sus recetas y sus charlas. Todo eso sigue vivo en nuestra memoria y en nuestro corazón”.
Morocha compartió más de 76 años de su vida con don Ignacio Odiard, su gran compañero, quien también superó el siglo de vida y llegó hasta los 101 años. Aunque ya no está presente físicamente, sigue siendo ejemplo y guía para toda la familia.
Recuerdos y enseñanzas
A sus 100 años, Morocha conserva la esencia de siempre: mujer luchadora, emprendedora, familiera, coqueta, buena anfitriona y cocinera de manos prodigiosas. “Cuando me saluda siempre me dice ‘Buen día, mijo’, y al despedirme agrega ‘Chau, mijo, que Dios lo ayude’. Son frases simples, pero que nos marcan para toda la vida”, recordó uno de sus nietos.
Días atrás, cuando recibió la comunión, le preguntaron cuál era el secreto para llegar tan lejos. Su respuesta fue clara y contundente:
“Porque yo nunca me entrego”.
Esa fortaleza, junto a la fe y el amor por su familia, han sido su guía en el camino.
Un legado vivo
Aunque ya no puede escribir como antes por la artrosis, quienes la conocieron recuerdan su bella caligrafía y su talento para redactar cartas comerciales impecables en otros tiempos. Hoy, su mayor legado no está en papeles, sino en la memoria de hijos, nietos y bisnietos, que celebran su vida con gratitud.
“Somos pocos los privilegiados de disfrutar a los abuelos hasta muy grandes. Nosotros tenemos esa suerte. Doy gracias a Dios por la vida de mi abuela Morocha, por su ejemplo, por su fortaleza y por todo el amor que nos deja”, concluyó emocionada su nieta.
Y así, entre anécdotas, risas y abrazos, la familia le dijo con todo el corazón:
¡¡¡Feliz cumpleaños, abuela Morocha!!! 🎉💐





