Probablemente está será la primera vez, desde que aparecieron en nuestros populares corsos, que los tradicionales “toritos de carnaval” no saldrán a la calle.
Esto se da en un contexto en el que tuvimos que aprender a cuidarnos y a cuidar a los demás, resignando celebrar los corsos y el carnaval todos juntos como tanto nos gusta, destacó el intendente municipal Lucas Larrarte.
En San Salvador, la simulación de un encierro de toros para el carnaval se hace -al menos- desde la década de 1960 y se mantiene hasta hoy.
El relato oral confiesa que un grupo de muchachos del “Barrio El Mondongo” -denominado así porque concentraba familias que trabajaban en el matadero- buscaban un disfraz original para los corsos de ese año. En esa búsqueda encontraron el esqueleto de un toro, del cual extrajeron las cuernas y parte de la estructura ósea, para simular así el primer “torito” que recorrería la entonces Av. Soberanía (hoy calle 3 de febrero) bajo las tradicionales guirnaldas de carnaval.
Cuentan los memoriosos, que “El Endemoniado” del Barrio El Mondongo se convertiría en la atracción más novedosa de aquel corso popular, repitiendo año tras año su participación y sumando otros ejemplares que acompañaban a las maruchas, los caballitos, cabezones y otros bichos que forman parte de este particular festejo.
Junto a las comparsas y batucadas, los bichos y toritos han estado presentes desde hace más de medio siglo, haciendo de nuestro carnaval un festejo único. Y estamos seguros que cuando todo esto pase, volverán a estarlo y nosotros volveremos a reunirnos con la alegria de siempre.
¡Feliz fin de semana de carnaval!
* Recopilación del Relato oral local cortesía de Elbio Juan Ferreyra y «Sola» Monzalvo.