Crisis avícola: el mercado se achica y la rentabilidad cae

El consumo de proteína animal proveniente del sector avícola, cuando se suman pollos y huevos, ha alcanzado los 63 kilos anuales por habitante en todo el país. De este modo, supera a la carne bovina y el cerdo.

Sin embargo, los productores sostienen que apenas cubren los costos e incluso trabajan a pérdida, por lo que se enfrentan a una encrucijada: o reducen la producción o exportan, en un contexto en el que resulta difícil afrontar las inversiones necesarias para insertarse en el mercado externo.

El consumo de proteína animal proveniente del sector avícola, cuando se suman pollos y huevos, ha alcanzado los 63 kilos anuales por habitante en todo el país, indica Los Andes.

Antonio Olmo, presidente del directorio de Avícola Luján, manifestó que hace más de un año que el consumo de pollo decae y que los precios no acompañan. Esto, pese a que se trata de la carne más económica.

Asimismo, planteó que esta época del año es de por sí complicada, ya que la gente se inclina más por platos con legumbres y guisos, y recién se recupera en setiembre, aunque el año pasado este repunte no fue suficiente.

Si bien señaló que las ventas en general están retraídas, el cerdo viene ganando espacio y es evidente en el hecho de que hoy no hay parrilla en la que no esté presente un corte de carne porcina, que es un poco más económica que la de vaca.

Reducirse o exportar

Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), comentó que desde 2003 a 2013, el consumo de pollo fue creciendo hasta alcanzar los actuales 45,8 kilos de carne y 17,2 kilos de huevos (274 unidades).

Si se suman ambos, se llega a 63 kilos anuales por habitante, que supera a los 56 kilos de carne bovina y los 16 kilos de cerdo. Pero como entre las tres carnes y los huevos, la oferta es de 134 kilos de proteína animal, señaló que el aumento en el consumo de una de ellas implicará que disminuyan las otras.

De ahí que considere que el único modo de evitar crisis recurrentes para el sector y el de todas las carnes es apuntar a la exportación. Argentina vende pollo a más de 75 mercados, los principales son China, Chile, Emiratos Árabes, Oriente Medio, Sudáfrica, África, Rusia y, con vaivenes, la Unión Europea. Recientemente se envió el primer embarque a Canadá, después de ocho años de gestiones.

Domenech opinó que, si bien la devaluación del peso se va a trasladar a los precios y a una corrección de los salarios, también va a implicar una mejora en el tipo de cambio para la exportación de entre 10 y 13%.

En su discurso por la reciente celebración del Día Nacional de la Avicultura, planteó que la producción de huevos y pollo consume el 20% de la cosecha normal de maíz, unos 6 millones de toneladas, y otros 2,2 millones de toneladas de pellet y poroto de soja. Asimismo, el sector da trabajo de forma directa e indirecta a 100 mil personas.

Domenech coincidió en que la alternativa es aumentar las exportaciones, que se encuentran estancadas en los últimos cuatro años, o replantear la oferta. Es decir, reducir la producción.